Desde la historia, pasando por el lenguaje visual, hasta la interpretación de los actores, me parece a mí una manera de mirar el mundo y los nuevos inventos como un juego donde todo es posible. Algo que sin dudas se ha perdido hoy en día irónicamente, pues la tecnología, el comercio y ese pensamiento consumista que todos, de alguna manera tenemos, nos ha llevado a pensar que si no tenemos una cámara de 100 millones de pesos, como mínimo, no se puede hacer cine, o televisión, o arte en general. Tantas herramientas que tenemos hoy día, no sólo el recurso técnico, sino también la facilidad para comunicarnos, para publicitar, conseguir un buen equipo de trabajo, locaciones, transporte, y no digamos que se acabaron las historias para contar, pues hay por doquier, historias que, si bien ha cambiado la sociedad, permanecen allí esperando ser contadas, algunas se han trasformado, otras han surgido con la época; entonces yo no me explico por qué todavía nos da miedo hacer cine.
¡Las maravillas que hubiera hecho Robert Wiene con las ventajas técnicas que tenemos hoy!
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